sábado, 29 de septiembre de 2012

Confrontación con la Docencia

 
Mi confrontación con la docencia
 

Mi confrontación con la docencia.

Soy Licenciado en Pedagogía, estudié la maestría en Evaluación Educativa, fui maestro de educación primaria del 2003 al 2007, y desde el 2007 hasta la fecha me he desempeñado como Maestro de Telebachillerato en diferentes regiones de mi Estado de Chiapas.

Una de las principales características del Telebachillerato en Chiapas es que los centros educativos se encuentran en zonas o regiones muy marginadas y muchas de ellas se encuentran en comunidades indígenas.

Lo que siento de ser profesor es un enorme orgullo, ya que el ser docente ha significado un cambio de percepción hacia la vida y la sociedad misma y he tenido muchas satisfacciones al encontrarme a alumnos que están cursando el nivel superior a pesar de las adversidades que encuentran, pero una de las insatisfacciones es que el 60% de los alumnos que egresan del centro educativo donde laboró ya no pueden seguir estudiando, por diferentes motivos y el principal es el económico y el deseo de seguir estudiando, esto es una frustración para mi ya que dentro de ese porcentaje alto, existen alumnos brillantes que no se dieron la oportunidad de cursar el nivel superior y se encuentran trabajando en el campo.
 

Para

J. Piaget «la filosofía consiste en una  búsqueda de lo absoluto o en un análisis de  la totalidad de la experiencia humana))'. El filósofo la hace de una manera sistemática y profunda, pero ningún hombre deja de hacerla, aunque sea a un nivel superficial y poco1 consciente; al ser el hombre racional, siempre elabora una razón de ser de las cosas y una justificación de sus actos, con lo cual no puede evitar el filosofar. Esto ocurre particularmente en actividades humanas por antonomasia, como es la de la educación: en ella se trata de la formación de un tipo de persona y de una configuración de valores; educar es poner en juego una determinada filosofía. Debajo de toda teoría de la educación subyace una filosofía de la educación. Mejor será, por consiguiente, que -contra la costumbre habitual- esa filosofía de la etlucación se haga explícita y crítica. Esto equivale a sentar la necesidad de una Filosofía cle la educación, no sólo desde el requerimiento de su inevitabilidad, sino también desde el de la trascendencia que tiene en la orientación direccional que tomará la educación. Creemos que no es preciso insistir en esa tesis evidente, pero -como contrapartida a lo que suele suceder en nuestros ambientes pedagógicos bueno será recordar que los autores han visto así esta cuestión; desde O. Reboul, para quien «un maestro que no se haga preguntas sobre lo que enseña desprecia sus asignaturas, la cultura, y a sus alumnos y a sí mismo» Hasta Fr. De Honvre y R. Hubert, el cual escribe: «Una Pedagogía, es especialmente en su parte general, que traza las líneas directivas en las que debe encarrilarse la acción educativa, es ante todo una filosofía de la educación.



Atte. Su amigo

Julio Martín Hernández González

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario